Tony Fontánez: Mi amigo Inmortal
15 de noviembre de 2002

Por: Edgardo Pereira
Beisboldoblea.com

El pasado domingo, 27 de octubre de 2002 tuve el privilegio de asistir a la exaltación de mi gran amigo Luis Antonio “Tony” Fontánez al Recinto de los Inmortales del Beisbol Aficionado. Pocas veces se tiene la dicha de conocer personalmente a un ídolo, sea en el campo deportivo, social, educativo o profesional. En mi caso, conocí a Tony cuando yo era apenas un niño, cuando todos hablábamos de sus ejecutorias en el campo de juego, de su fildeo de grandes ligas, de su bateo colosal, de sus viajes con la selección o sus juegos de estrellas. La diferencia era que mientras yo hablaba con mis amigos de la infancia, como Piculín, Manuel García o Naldito, de las actuaciones de Tony, también era parte de ellas. Les explicaré por qué.

Conocí a Tony por un amigo en común, Juan Carlos Rodríguez, un gran lanzador en su época de jugador juvenil y ahora todo un profesional que siempre tiene tiempo para dedicar a los jóvenes de nuestro pueblo. Yo era, y sigo siendo, un gran fanático del deporte, en especial del beisbol. Imagínense un joven fanático, pero fanático en todo el sentido de la palabra, que conociera a uno de sus ídolos. A Dios gracias, tuve esa dicha y quisiera compartir con ustedes algunas historias del eterno número 17.

Tony tuvo una de las temporadas más destacadas de pelotero aficionado alguno en el 1982, bateando .349 con 11 jonrones y 48 impulsadas, además de anotar 35 carreras, para los Pescadores del Plata de Comerío, siendo seleccionado el jugador del año a nivel federativo. Para ese tiempo, cuando se mencionaban los nombres de quién podía ser el mejor pelotero aficionado de Puerto Rico, su nombre era mencionado por obligación. Su resumé incluye casi todos los records a nivel ofensivo del equipo comerieño, incluyendo el mejor promedio en una temporada (.459), más jonrones en una temporada (11), empujadas (49), indiscutibles seguidos (9) y otros. En un juego de serie regular se fue de 6-6, record a nivel federativo. Además, fue seleccionado el Jugador Más Valioso de la sección central en ocho (8) ocasiones. Cuando yo le hacía la pregunta a Tony de quien era el mejor pelotero aficionado de su época, me contestaba que su compañero de la selección Luis “Pegui” Mercado era el mejor y siempre mencionaba a Luis Raúl “Rolo” Colón (QEPD) en ese grupo. Como ellos, Tony hacía de todo; bateaba con fuerza y para promedio, era rápido y con un sentido de beisbol superior a lo normal. Cuando tenía un corredor en posición de anotar, parecía un boxeador cuando presiente que su rival está al borde del nocaut. ¿Y su fildeo? Sólo comparable con jugadores de otro nivel. De niño, aprendí que tres cuartas partes del globo terráqueo estaban cubiertas por agua, Tony Fontánez cubría la cuarta parte que faltaba. En una ocasión, dos estrellas del mejor beisbol del mundo dieron una clínica en Comerío. Ellos eran Jerry Morales y Guillermo Montañez. Si alguien no los conocía esa noche, nunca hubiesen identificado quién jugaba en las mayores, si Montañez o Tony, aunque el uniforme de los Mets de Nueva York distinguía al catañés. Fueron muchos los elogios que Guillermo le manifestó a Tony y obviamente le preguntó por qué nunca había firmado.

Muchas veces Tony no tenía quién lo acompañara a sus prácticas con la selección de Puerto Rico, en la cual estuvo por más de una década. Le pedí permiso a mis padres para poder acompañarlo y esa misma semana me ofrecí para ir con él. Fue entonces como descubrí que mi amigo era todo un “icono” en la selección. Jugadores que solo conocía por reportajes en la prensa como Helson Rodríguez, Eddie Ahorrio, Efraín García y otros le hablaban, en todo momento absorbiendo parte de lo que el veterano les pudiera ofrecer con sus consejos. Las prácticas que más me gustaban eran las que se efectuaban en el Estadio Juan Ramón Loubriel de Bayamón, porque luego de las prácticas, los jugadores se enfrascaban en competencias de cuadrangulares. De los bateadores derechos, Charlie Montoyo y Helson eran los más productivos. De los zurdos, Tony no tenía competencia. En una práctica me dijo, -“verás un muchacho que tiene mucha fuerza y nadie sabe de dónde la saca, pues es pequeño y flaco”. Le pregunté -¿zurdo o derecho? Me dijo ; -“zurdo”. Al final de esa práctica, ese joven se iba de tú a tú con Tony sacando bolas por sobre la verja del jardín derecho y luego supe que jugaba con Bayamón, su nombre era Angel Morales y le decían “ Compi”.

Nunca vi a Tony en un juego de estrellas, pero sí le he preguntado y les contaré una de muchas historias. En un juego estelar que participó en el área oeste, mucha gente lo estaba esperando. Querían saber quién era ese tal Tony Fontánez, pues ellos veían todos los fines de semana al glorioso bambino del beisbol aficionado, René “Buffalo” Acevedo (QEPD) y pensaban que quien estuviera en la primera base de la selección, tenía que ser un superdotado. Los fanáticos esperaban ver a un pelotero musculoso o grande y sabe Dios que otras cosas. Tony llegó temprano al parque, pasó desapercibido y escuchó casi todo lo que decían esos fanáticos y se limitó a escuchar. Cuando lo vieron practicando, se comentaban;“mira quien es Fontánez, estaba al lado de nosotros”. Solo les bastó con ver las prácticas pre juego para aclararle todas las interrogantes. Todos los peloteros estelares lo saludaban, fueron muchas las bolas que se fueron por sobre la verja en su turno y las rutinas de fildeo, bueno, como sóló él podía hacerlas. ¿Y el juego? Tony conectó dos indiscutibles entre ellos uno para la calle.

Recuerdo muy bien cuando lo cambiaron a Humacao. Los fines de semana acompañaba a Tony a sus juegos de la sección este y, ¿qué les puedo decir?, llevó su maestría a esa sección y puedo dar fe de ello. En una ocasión, ya yo estaba estudiando en Mayaguez y tenía varios amigos del área este, en especial de Yabucoa. Les comenté que tenía un amigo que jugaba con Humacao y cuando les dije que era Tony, ninguno me creyó. Me decían; “sabemos que es de Comerío, pero pudiste haber dicho otro nombre”. Un sábado, Humacao visitaba a Yabucoa y el viernes, cuando nos despedimos en el Colegio, les mencioné que iba a ir al parque, que por favor me esperaran temprano en la entrada. Ya se lo había dicho a Tony, que ninguno me creía y cuando llegamos se los presente y todos, algunos con sus padres y familiares, se sorprendieron y terminaron creyéndome. Hasta nos dijeron que los esperáramos después del juego, pero Tony bateó de 4-3, incluyendo un jonrón y Humacao ganó el partido y pensamos que mejor nos íbamos tempranito del parque.

Son tantas las historias de Tony que con placer se las contaría una por una, pero obviamente, por motivos de espacio, no puedo. Pero terminaré con ésta que nos pasó hace menos de un año. Estábamos compartiendo un sábado en la noche en su casa con Juan Carlos Fontánez Pereira, primo de Tony y a su vez primo mío. Hablamos de muchas cosas y salió a relucir una serie semifinal entre Guayama y Comerío en el 1983. En esa serie Tony se consagró. Bateó de 23-18 (.783). Sí, leyó bien, 18 en 23 para un increible .783 de promedio y a un cuerpo de lanzadores que incluía a Tony Ortíz y Nelson “Papasin” Sánchez. Bateó de todo y a todos. Teníamos una duda si habían sido 17 o 18 los indiscutibles. Esa noche nos fuimos con la duda, pero para sorpresa nuestra, al otro día en una sección de El Nuevo Día, en la que recordaban datos históricos sobresalientes, mencionaban algo mas o menos así: “1983 – Los Pescadores del Plata de Comerío eliminaron a los Brujos de Guayama amparados en la descomunal ofensiva exhibida por Luis A. “Tony” Fontánez. El estelar inicialista terminó la serie con 18 indiscutibles en 23 turnos oficiales….” Al leerlo, no lo podía creer pues sólo horas antes mi amigo Tony y yo lo estabamos recordando.

Como pueden apreciar, era imposible que no compartiera con mi amigo el momento de su exaltación al Recinto de los Inmortales del Beisbol Aficionado. Para muchos jóvenes, que nunca lo vieron, como su hijo Luisito y otros, sus ejecutorias serán como una leyenda, una leyenda de un inmortal de nuestro pueblo al que, gracias a Dios, hace mucho tiempo ya estaba en el Recinto de los Inmortales que cada quien guarda para si mísmo, donde pertenecen los amigos, el corazón. FELICIDADES TONY.