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Más
que un equipo, una familia
27
de noviembre de 2002
Noel Algarín Martínez
Enviado Especial PRIMERA
HORA.COM
SAN
SALVADOR, El Salvador.- Además del orgullo por representar
a la patria, hay otro sentimiento que parece estar tatuado en
el cerebro y corazón de los componentes del seleccionado
de béisbol: la alegría.
No pasa
mucho tiempo antes de que las bromas entre jugadores comiencen
a dispararse de lado y lado, ya sea en la Villa donde se hospedan,
en el recorrido en guagua al estadio -y viceversa-, así
como en las prácticas y juegos.
Es que para
el grupo de 22 peloteros que componen la Selección Nacional
de Béisbol, la vida parece una fiesta a la que llegaron
sin invitación. Lo que no quiere decir que no se toman
en serio el compromiso de representar a Puerto Rico. Ese compromiso,
por más chistes y bromas que vayan y vengan, siempre
será la prioridad.
"Aquel
que no tenga claro que nuestro compromiso aquí en los
Juegos Centroamericanos y del Caribe no es con nosotros primero,
sino con Puerto Rico, está mal. Aquí se está
jugando para el país. Aquí no vale que cada cual
hale pa' su lado. Aquí todos halamos para el mismo lado
y punto", declaró Carlos Pérez, uno de los
ocho jugadores novatos que integran el equipo boricua.
Pero, dentro
de la solemnidad y la conciencia que existe entre los jugadores
boricuas de que hay que dar el máximo por la patria que
los vio nacer, existe también el pensamiento que no hay
por qué pasarla mal realizando un trabajo tan serio.
Y en el renglón de entretenimiento, la autoridad dentro
del equipo de Puerto Rico se llama Wilfredo "Cano"
Vélez, campeón peso completo indiscutido del vacilón
en la novena.
"En
la Villa nosotros matamos el tiempo entre el relajo, el vacilón,
llamadas telefónicas a nuestros familiares en Puerto
Rico, juegos de dominó, ver un poco de televisión,
caminar por la Villa, digo, eso en el caso de los que le gusta
caminar, porque a mí, por ejemplo, no me gusta",
detalló Vélez.
Pero, hay
otra forma de entretenerse dentro del equipo, según dijo
el estelar lanzador zurdo. "A los muchachos les encanta
pegarle vellones al 'viejito'", indicó el abanderado
de Puerto Rico a los juegos de San Salvador. El viejito al que
se refiere Vélez es nada más y nada menos que
él mismo.
"'Cano'
está viejo ya y por eso no le gusta caminar. Dicen que
eso pasa cuando uno llega a los 60 años", manifestó
Pérez, mientras embromaba a Vélez junto a otro
grupo de jugadores.
Hay otras
cosas, además de pasarla bien, con las que tienen que
lidiar los boricuas como parte de su participación en
los Juegos Centroamericanos y del Caribe.
"Nosotros
tenemos una hora fija en la que ya tenemos que estar en los
cuartos para dormir. Tenemos unos horarios específicos
para el desayuno, el almuerzo y la cena. Aquí hay que
seguir reglas y hacer ajustes. Hay que vestirse de una forma
particular. Hay que hacer turno para bañarse, usar el
lavamanos y el inodoro, pues todo queda en lugares distintos",
explicó Vélez.
Para colmo,
también hay que lidiar con ciertos elementos para los
que nadie se puede preparar. "¡Los roncadores!",
exclamó otro de los veteranos del equipo, el receptor
Efraín Nieves. "Tenemos una lista en la que están
Ángel 'Bebé' Cruz, quien dice que se vino a enterar
que roncaba ahora que nosotros se lo dijimos. También
roncan bien brutal Leonel Santiago y Ángel Martínez",
expresó Nieves.
Las manías,
cábalas y amuletos de la suerte entre los jugadores o
"coaches", algo muy usual en los deportes por equipo,
apenas existen en este equipo.
"Fíjate,
no tenemos cábala. Digo, a veces cuando llevamos ganando
muchos juegos, pues hago el 'lineup' de la misma forma, trato
de seguir patrones similares a los del día anterior,
pero todo termina cuando perdemos", explicó el dirigente
José "Chemane" Carradero.
De acuerdo
a Nieves, lo que sí suelen hacer a menudo es una oración
antes y después de cada juego. "Escogemos un jugador
distinto para la oración de antes del juego y otro para
la oración de después", indicó.
A la hora
de competir, el "dugout" boricua se convierte en un
recinto sagrado en el que todos tienen que ayudar y dar apoyo
a los peloteros que están jugando. Carradero les exige
intensidad y concentración en el juego, tanto a los que
incluye en la alineación, como a los que se quedan en
el banco.
"Este
es un grupo bien bueno, al que casi no hay que llamarle la atención.
Somos como una familia", dijo.
Por supuesto,
entre entrada y entrada, un vacilón no viene mal y de
nuevo es Vélez el que aparece como protagonista. Por
ejemplo, en el juego de ayer ante Guatemala, "Cano"
se puso un penacho de indio hecho de bombas de cumpleaños
y el peto de un "catcher", mientras observaba el juego
desde el banco. Las risas en el "dugout" no se hicieron
esperar.
Y es precisamente
en la alegría que se respira dentro del equipo de béisbol
de Puerto Rico, que radica la clave del éxito, según
explicó el "coach" de tercera base, Roberto
Santana.
"Este
es un equipo bien unido. Hay una cohesión increíble
entre los jugadores y los 'coaches' y eso es lo que nos ha ayudado
a seguir adelante con éxito", concluyó.
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