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El sueño prieto de un cano
12 de diciembre de 2002
Cuando el lanzador zurdo puertorriqueño Wilfredo ‘Cano’
Vélez salió del juego por la medalla de oro frente
a Panamá dejando el marcador 2x2, lo primero que hizo
fue dirigirse donde Luis Rosario, que esa noche estaba en el
banco, para decirle que agarrara un bate.
“Cógete un bate, Prieto”, le dijo.
Rosario, que había estado corriendo para calentarse desde
la sexta entrada, rápidamente agarró el bate y
se opuso a hacer swing al aire, cosa de estar preparado para
cuando el dirigente Chemane Carrradero.
El no tenía razones para rechazar un consejo del jugador
más veterano del equipo y quien, además, era el
abanderado de toda la delegación en estos XIX Juegos
Centroamericanos y del Caribe.
Pero las entradas pasaban y el desafío continuaba empatado
a dos carreras, porque el corajudo panameño Jorge Cortez
no le permitía libertades a los boricuas como tampoco
el veloz coameño Torres a los canaleros.
Entonces llegó la décima entrada y con Josué
Colón embasado por hit, Rosario escuchó la voz
de Carradero cuando lo llamó a batear de emergente por
Josué Candelario.
“Yo salí tranquilo a batear... francamente salí
a batear jonrón porque quería elevarla para sacarla
del parque”, dijo.
Y la elevó. Y la sacó del parque. La única
duda era si era foul o fair, pero la bola pasó en terreno
bueno. Mientras Colón saltaba por las bases y el lanzador
Cortez se derrumbaba en llanto, Rosario, que no estaba en los
planes originales de la selección Nacional, trotaba las
bases como el más feliz de los seres humanos y el que
más seres humanos hacía felices.
Entonces, después de la celebración, Cano se lo
dijo.
“Después del juego fue que me enteré porque
Cano me lo dijo; me explicó que la noche antes soñó
que Puerto Rico ganaba la medalla de oro con un cuadrangular
mío. Si me lo dice antes de yo ir a batear a lo mejor
me pongo nervioso y no doy el palo, pero, Gracias a Dios, que
me lo dijo después”, expresó regocijado
El Prieto entre los abrazos de familiares, amigos y hasta desconocidos
que lo recibieron en el aeropuerto Luis Muñoz Marín
a medianoche del miércoles 4 de diciembre, unas 26 horas
después de su hazaña.
“La Villa era bastante incómoda para dormir, pero
en lo poco que pude dormir soñé que Luis Rosario
pegaría el cuadrangular que nos daría la medalla
de oro. No se lo quise decir antes de que fuera a batear para
no ponerlo nervioso”, confirmó Vélez a su
llegada al aeropuerto.
Desde aquel cuadrangular los puertorriqueños somos más
felices.
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