Pedro Carlos Lugo
La Opinión del Sur

La triste e increíble historia de un final inesperado
12 de agosto de 2003


Si no lo hubiese visto, no lo hubiese creído.
Los Potros de Santa Isabel se quedaron a solo un strike para ser, al menos, subcampeones de Puerto Rico en la pelota Doble A.

Lanzando en relevo su mejor lanzador, el zurdo Marlon Vázquez, Santa Isabel aventajaba 7x4 a los Pescadores del Plata de Comerío en la novena entrada con dos outs, nadie en base y el bateador José ‘Lelo’ Rivera en dos strikes. Se jugaba en el parque de Cidra el séptimo desafío de la serie de Carnaval de Campeones de la División Sur para decidir cuál de estos dos conjuntos pasaba a disputar el campeonato de Puerto Rico frente a Fajardo. La mayoría de los fanáticos que estaban en las gradas en ese momento eran de los Potros, porque un considerable número de Pescadores había comenzado el desfile hacia las riveras del Plata dos entradas antes, cuando el partido se encontraba 7x2.

En el parque todos estábamos lejos de sospechar lo que ocurriría unos instantes más adelante.
Desde arriba llegaban a oídos de los jugadores los dos gritos santaisabelinos, ‘ay Comerío tu tienes una pestecita/ ¿A qué?/ a eliminao’ y el de ‘un out más y no chavamos más’, que ahogaba el de los comerieños que insistían en ‘lucha sí, entrega no’.
El dinero de las apuestas ya había sido caballerosamente pagado y debidamente cobrado. Una señora fanática de Santa Isabel había pasado por entre sus huestes una gorra que con cada mano ‘estirá’ se llenaba más de billetes. Eran para el cuarto bate Edwin Rodríguez, quien con sus dos cuadrangulares – una con tres compañeros en las bases y el otro con dos – había remolcado las siete carreras de los Potros.
Al próximo lanzamiento de Vázquez, Rivera le hizo swing y del dugout equino salieron a galope varios potros para felicitar a Marlon y comenzar la celebración. Se quedaron ‘lelos’ y tuvieron que virar en u, porque Lelo la pellizcó de foul y la bola no pudo quedarse en la trocha del receptor Juan Carlos Fuentes. Lelo quedó con vida para batear otros dos fouls y terminó conectando un sencillo. El cuarto bateador de la entrada, Ellis Rivera, bateó otro y Naldy Santiago recibió boleto para llenar las bases.
Vino a batear Elvin ‘Pachanga’ Santos quien al primer lanzamiento bajito y adentro se dejó pegar para forzar la primera carrera de la entrada y colocar el juego 7x5. Entonces el inmenso Gabinito Rosario, en conteo de -2, pegó línea de hit al bosque derecho que trajo al plato dos carreras, incluída la del empate a siete. Ahí se suscitó una cerradísima jugada en el plato con el tiro de Adalberto Flores a home. Parecía que el corredor iba a ser puesto fuera para ponerle punto final al triunfo santaisabelino, pero al receptor Fuentes se le cayó la bola.
El juego estaba empatado a siete, pero a favor de Comerío. El desenlace vino cuando el zurdo Guarionex Rodríguez bateó una rola que el lanzador Vázquez no pudo atrapar y que detrás fildeó Danny Rivera para tirar desesperada e infructuosamente a la inicial. Desde tercera entraba la carrera del triunfo 8x7 de los Pescadores del Plata. Sobre la grama quedaban tirados y exhaustos los Potros de Santa Isabel.
Fue el juego más dramático de todos, a pesar de que la noche antes Comerío había descontado una desventaja de 4x1 en el ‘Potro Dome’ con seis carreras en la octava entrada para convertir una aparente derrota en victoria y provocar este histórico séptimo juego que les he descrito.
El juego más dramático, repito, a pesar de que estos mismos Pescadores le hicieron algo parecido a Cidra: lo eliminaron de forma casi idéntica en la novena entrada para arrancarle el título de la sección Central luego de estar debajo -3 en su serie final.
Nunca había presenciado algo semejante en mi vida. Fue una transformación mágica. Los que cinco minutos antes estaban celebrando ahora lloraban. Y los llorosos secaban sus lágrimas para reir.
Los titulares ya no serán para Edwin Rodríguez y sus siete empujadas con dos jonrones frente a los relevistas zurdos que le trajeron expresamente para dominarlo. Ni para el jovencito juanadino Homar Torres, que se creció desde el montículo lanzando una pelota de calidad frente al mejor equipo este año en toda la Doble A. Ni para Marlon, con sus ocho triunfos en la postemporada, ni para Oscar, ni para Aranzamendi...
Los titulares se los robaron a puro calzón los Pescadores del Plata, el mejor y más emocionante conjunto este año en la Doble A.
Comerío merece lo que ha disfrutado... Repito: si no lo hubiese visto, no lo creería.