Por
Nedgar Cardona Soto
De La Estrella de Puerto Rico
Apenas faltaban unos seis juegos para
que terminara la que hubiera sido su tercera temporada fuera
de la pelota aficionada.
Y si nada hubiese ocurrido, el veterano receptor, José Lorenzana,
hubiera dado por concluida una gran carrera sin haber logrado
una de sus más anheladas metas.
Pero, a veces las cosas que se desean no siempre llegan
cuando se quiere. Así que cuando todo indicaba que
se asomaba el fin, una inesperada llamada provocó el
dejar a un lado los planes del retiro definitivo. “Ya
casi eran tres años sin jugar. Era reserva de Aguadilla.
Desde la serie contra San Lorenzo (que perdieron los Tiburones
después de estar al frente -0), el equipo se renovó.
Se trataron de hacer cambios, pero no se logró. Si
no podía jugar este año, no iba a jugar más.
Hubiese sido el retiro”, comentó Lorenzana.
Ahí fue cuando el apoderado de Fajardo, Antonio “Tato” Robles
se comunicó con Lorenzana para indicarle que lo había
adquirido de Aguadilla. “Me llamó Tato Robles
y luego hablé con Cano (el dirigente, Efraín
García). Me faltaban 5 hits para llegar a los 500
y ésa era una de mis metas. No me quería retirar
sin lograrlo. Así que acepté”, declaró Lorenzana,
quien jugó cuatro partidos en los que bateó de
1 -4 para .308 de promedio, quedándose a sólo
un imparable de alcanzar uno de sus sueños. “Siempre
me he mantenido corriendo y tan pronto comencé a jugar
empecé a practicar el bateo”, explicó Lorenzana
sobre su rápida adaptación. “Aquí no
ha habido serie suave. Todas han sido en juego cerrados,
pero me sentido bien”, aseguró.
Con Fajardo ahora en la final ante Comerío y a ley
de tres victorias para lograr el campeonato, (aunque cayó atrás
en la serie -1), Lorenzana confesó que está tentado
a regresar. “Hay que evaluarlo. Yo tengo 40 años
y hay que dedicarle tiempo a la familia”, dijo el esposo
de Raquel y padre de Kenneth, de 7, Kimberly de 5 y Kina
de 3 años. “Podría ser que regrese para
buscar el hit 500 y tan pronto lo dé, pues habría
que analizarlo”, manifestó Lorenzana, quien
se inició en la Doble A en el 1979, cuando tenía
16 años. Apenas había comenzado a jugar y ese
mismo año pudo saborear lo que otros jugadores nunca
han logrado en carreras de más de cuatro lustros.
Manatí ganó esa temporada el campeonato y lo
repitió en el 1984. Así que después
de casi tres campañas fuera, la vida le da otra oportunidad
de sentir esa sensación indescriptible para todo pelotero:
el out 27 del juego de campeonato. “Eso (el campeonato)
es lo que anhela todo jugador. Aquí hay un grupo de
muchachos jóvenes que harán que Fajardo se
escuche por un buen tiempo. Comerío es un gran equipo
y no podemos confiarnos. Pero queremos el campeonato y también
los 500 hits”, apuntó.